sábado 19 de diciembre de 2009

Paula Santoro, Mónica Algarbe, Luis Vilchez, Dolores Mendez, Madres de Plaza de Mayo de Lujan, Ana Peretto, José Antonio Cedrón, Marita Manino

Así terminamos esta presentación del libro "Poemas de amor para una olla vacía" de Luis Vilchez, poeta popular de San Luis, Argentina, en Lujan de Buenos Aires, marchando, protestando, discutiendo este mundo, militando palabras del amor.
La Revista El Viento de San Luis abrazo a la revista Barrilete de Buenos Aires y sigue sembrando memoria.

La artista popular Jazmín Vilchez Algarbe junto a María y Rosita, Madre de Plaza de Mayo de Lujan, Buenos Aires, detrás sus padres, el poeta Luis Vilchez y su compañera de la vida, la escritora Mónica Beatriz Algarbe


A la izquierda Marita Manino y a la derecha Ana Peretto, junto a los integrantes de EL VIENTO.


Dolores Mendez, Paulita Santoro y su novio y Aurora, quienes se tomaron el laburo de venir a hacernos el aguante desde baires, con Luis Mónica y Jazmín.



Cuando EL VIENTO acarició un nuevo BARRILETE


Ana Peretto, una luchadora de la vida, de los derechos humanos, de los sueños


miércoles 16 de diciembre de 2009

Jazmín Vilchez Algarbe le dio talento, luz y frescura al encuentro en Lujan de Buenos Aires




Jazmín Vilchez Algarbe y Luis Vilchez nacen poemas ante un publico hermoso, entre ellos el poeta José Antonio Cedrón (integrante de la revista Barrilete, que dirigió el poeta desaperecido en la última dictadura militar Roberto "Toto" Santoro), Paula Santoro (hija del poeta) y Dolores Mendez (compañera de la vida), el pintor Luis Napoli (amigo personal de Dardo Dooronzoro, otro poeta desparecido en la dictadura), Madres de Plaza de Mayo de Lujan, ente otros






La palabra de Jazmín esperanza la lucha en la memoria de las Madres cuando pregunta ¿pues entonces quien los tiene? ¿pues entonces quien los tiene?




Luis explica este por qué de trashumar difundiendo la oralidad en la poesía, la memoria y la lucha en la palabra

Un publico hermoso, entre ellos el poeta José Antonio Cedrón (integrante de la revista Barrilete, que dirigió el poeta desaperecido en la última dictadura militar Roberto "Toto" Santoro), Paula Santoro (hija del poeta) y Dolores Mendez (compañera de la vida), el pintor Luis Napoli (amigo personal de Dardo Dooronzoro, otro poeta desparecido en la dictadura), Madres de Plaza de Mayo de Lujan, ente otros





Luis Vilchez - La palabra - A pura oralidad con su hija Jazmín - Lujan de Buenos Aires - diciembre de 2008


















La previa a la presentación del libro Poema de amor para una olla vacía, de Luis Vilchez



















Dardo Dorronzoro era amigo de los jóvenes, la mayoría de los integrantes de la foto son desaparecidos en la última dictadura militar de la argentina, El Viento dice: Justicia y castigo a los culpables!!!!










Luis Vilchez poetisando con las Madres de Plaza de Mayo de Lujan, en la Plazoleta de los derechos humanos de Lujan, Buenos Aires, diciembre de 2008



Bendita disfonía (Poema que pertenece al libro Esperándola, año 2009, de Luis Vilchez)


No, no necesariamente todo lo poético debe ser bello
Dardo Dorronzoro

Amada: ¡escúchame!
aun conservo la voz intacta
ronca
cuerda
Golleneche
fresca
vuela en mi canto
de juglar del pueblo

conservo la voz -yo- te lo juro

para decir poemas a las blancas lunas
para buscar belleza en estos versos frescos
para soñar… me juego por LA LUCHA

mi voz no es de unos blandos y dulces ruiseñores
no es de poetas estrictos por la rima
ni de un elegido tenor que cuentacuentos
mas bien mi voz es una voz rayada
como pasta de disco del setenta
pero no ha muerto - se mantiene fresca

conservo la voz intacta

porque como Dardo Dorronzoro - yo soy un poeta
no soy un hacedor de versos bonitos
y para ser poeta debo sentir la sangre de mi pueblo
que pasa y repasa memoria por mis venas
debo sufrir el pan - la tierra triste - la injusticia
en niños Chorrilleros - del Lince o del Ampía *1

y esta escasez de abrazos y de besos
de mujeres y hombres
que quieren que compremos el amor
con tarjeta de crédito... me da asco

conservo la voz intacta - amada mía

porque sueño campesinos - obreros y maestros
y sueño sonrisas en tiernos pordioseros
para que canten sanos - radiantes y contentos…

y sobre todo mi voz canta una REVOLUCIÓN…
una cantata de ríos de sonetos
que van marchando en un panfleto añejo
con la protesta - la lucha - de mi pueblo

amada mía

yo te convoco a soñar OSADÍAS
estoy dispuesto a todo

porque (¿sabes?) aun conservo la voz intacta


El Chorrillo, domingo 6 de julio de 2008
*1 Barrios que pertenecen a la ciudad de San Luis, Argentina


El viento con integrantes de Haciendo Huellas, Vicente Zito Lema, Osvaldo Bayer y Madres de Plaza de mayo de Lujan de Buenos Aires - Diciembre 2008

El viento en la entrega de los premios del primer concurso de poesía Dardo Sebastian Dorronzoro, 10 de diciembre de 2008







Obra del herrero, poeta y pintor Luis Napoli, el amigo del poeta herrero, Dardo Dorronzoro


Herrero como Dardo, poeta, pintor y viajero. Luis Napoli nos abrió las puertas de sus alas. leímos sus escritos del amor, nos contó sus aventuras con Dardo Dorronzoro, nos dio un pantallaso final sobre la vida y obra del poeta desaparecido en la última dictadura militar, su amigo.



NAPOLI

“U
n poco más de cianuro”, sugería don Luis mientras que con un pequeño martillo marcaba el punto justo. Edmundo y Dardo con su masa respondieron armoniosamente el mandato del maestro.“Pan, pin, pun, pun, pun, pin, pan”.Me sorprendía que hombres tan rudos produjeran esa maravillosa música. Yo era casi un niño de 12 años. Miraba y aprendía como se hacia un caldeo.Luego se retocaban las curvas, ajustándose a una circunferencia perfecta.Ayudé a traer madera y carbón. Hicimos un fuego a la medida necesaria para calentar la llanta conformada en una planchuela de medio por 3 pulgadas. Cuando estuvo en su punto junto y suficientemente dilatada la colocaron sobre las camas sostenida por los rayos y unidas a la masa.Completada la tarea ya estaba preparada la regadera. Con agua y se iría enfriando toda la circunferencia al contraerse quedaba todo perfectamente ajustado. Y... colorin colorado, este cuento se había terminado.Pero no fue así, porque era costumbre que al término de este trabajo se descansara tomando unos mates con masitas de boliche. Mientras tanto, yo veía que al tocar el agua en el hierro caliente levantaba un vaporcito que parecían fantasmas.“Son duendes”, dijo Dardo. Anochecía. Le dije a don Luis Dorronzoro: “Cuénteme algo de usted”.Comenzó recordando que en Carmen de Areco trabajaba en el periodismo y ataco al intendente por un mal proceder. Esa fue causa suficiente para que perdiera su trabajo y se lo expulsara del pueblo.Y siguió diciendo: “Así fue que para salvar el pellejo me traslade a San Antonio de areco. Funde una imprenta y edité un semanario socialista. En esa época gobernaban los conservadores cuya costumbre era empastar las cajas de los tipos, como lo hicieron una noche en mi local. Termine en Lujan trabajando como herrero de carros que era mi oficio”.Mientras tanto observe que Dardo tenía en sus manos un libro, se trataba del “Romancero gitano”, de Federico García Lorca. Nos leyó unos versos. Así conocí a ese herrero – poeta, con el que fui hermanado por el arte durante mas de 40 años. Aquel día yo estaba lejos de soñar que alguna vez caminaría a orillas del Guadalquivir “montado en potro de nácar sin bridas y sin estribos”.Confieso que siempre quedo grabada en mi memoria aquella melodía: pun, pin, pan, pan, pan, que seria la canción que, décadas más adelante, cantarían muchos de los niños de mi país.Ahora si me preguntan dónde esta Dardo, contestaría: “Es posible que este en el fondo del Río de la Plata recitándole algunos de sus poemas a un grupo de sirenas”.“Yo quiero una maquina que produzca pan, rosas y olivos, una muchacha sonriendo para siempre en el recuerdo, y una paloma de papel de seda y una dulce lluvia, para cuando estemos tristes”.





Foto de bodas


Aquella noche me quedé dormido temprano, había trabajado todo el día en una composición de flores y jarrones, estaba en búsqueda de expresar drásticamente, partiendo de la fantasía, en procura de una realidad un tanto subjetiva. En fin, totalizar un clima que expresara ese misterio nostálgico que dejan los recuerdos y el otoño. Quizás, esa carga emotiva me hizo regresar de mi niñez, cuando les prometí a mis padres que confiaran en mí porque estaba seguro que sería pintor. Comencé muy joven a balbucear dibujos que mis progenitores tomaron como el divertimento de un chico. Entonces fue en búsqueda de la fotografía que retrataba su primer día de bodas, no fue difícil emocionarme profundamente al invocar la memoria, al punto de hacerlos descender del marco que contenía sus jóvenes figuras... Hallar el pasado en el presente, como algo arraigado en mis sueños... La vida tiene mucho de misterio... Voluntariamente mis padres descendieron de aquella fotografía en el momento en que yo ponía en mi paleta los colores para pintar aquel motivo que latía en la impaciencia de mi corazón. Por un momento me olvidé de ellos, acomodé el caballete en mi taller un tanto desordenado... y me conduje hacia el atril, puse la tela que todavía conservaba la grisalla ocre. Observé el motivo que tenía ante mis ojos que corregí inventado algunos pliegues para darle unidad y movimiento a la composición... Tracé las líneas dominantes, y luego las manchas de sombras y colores, buscando la unidad cromática con la calidad de las tierras. Progresivamente la composición se fue tornando en efectos que llegaron a conformar mi íntima emoción. De pronto sentí a mis padres que se acercaron a mí para decirme... también ellos emocionados: “Ahora sí creemos que la pintura fue el amor que animó tu corazón esperanzado”. Esta pequeña historia que la necesidad nos inventa, como si el diálogo con nuestros padres estuviera siempre en vigencia, pese al tiempos de haberlo perdido... Así es que, todo aquello que nos toca el alma se identifica en nuestro ser, mediante ese sueño que nos ayuda a continuar en la vida. Hoy me asomé a la ventana del taller, afuera el paisaje animaba en mis ojos con el asombro otoñal que madura la tarde... Al tiempo pasó un vecino y como de costumbre me sorprendió: “Adiós maestro”. Me di cuenta que su saludo era una especie de riesgo, un desafío a la muerte, ya que el arte debe servir a la construcción de un mundo mejor.

Luis Napoli